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sábado, 26 de octubre de 2013

Un día de comentarios en LaPatilla.com (o en cualquier otro "portal" que se le parezca)*


Nota: Vaya sustituyendo la palabra “Comentarista” por cualquier nombre y apellido que se le ocurra

Título de la Noticia: “Diputado Sutanejo dijo XYZ en la Asamblea Nacional”.
Texto: Cualquier cosa porque en realidad pocos lo leen...
Sección de comentarios (Aquí es donde viene lo bueno)
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jueves, 18 de julio de 2013

Teatro al volante en Los Teques

ELENCO:
Simpáticas señoras atravesadas
Un pendejo conductor atravesado
Un autobusero atravesado
Yo, el conductor

Escenario:
Cualquier calle y esquina de la ciudad en la que vivo desde que nací

Sube el telón
*Escena 1:* Vienes conduciendo y te acercas a la esquina. El semáforo cambia de rojo a verde, con lo que no disminuyes la velocidad. Sin embargo, una o dos simpáticas señoras se lanzan a atravesar la calle justo en ese momento sabiendo que no deben hacerlo, corren y no corren, es decir, hacen como que corren pero realmente están caminando. Las ves queriendo tener el poder de lanzar rayos láser por los ojos a lo Mazinger Z y convertirlas en polvo cósmico. Ellas sieeeeempre colocarán en su rostro una especie de sonrisa, con cara de que "sé que lo estoy haciendo mal, pero igual me atravieso".

*Escena 2:* Vienes conduciendo. Te acercas a la esquina. El semáforo está en rojo y cambia a verde, por lo que aceleras. Sin embargo, de la otra calle perpendicular un pendejo muy pendejo parece recibir con la luz amarilla de su semáforo una fuerza inusitada en su pie derecho y acelera. Se atraviesa, hay cola en su calle y queda atravesado, justo trancando más la vaina. Entonces tu te calas toda tu luz verde sin moverte y llega el rojo. Ahora o te aguantas o como el pendejo se quita tú te sientes con derecho a hacer lo mismo y eres tú el que atraviesas. Como reivindicando tu derecho arrebatado a usar tu luz. Arrebatado por un pendejo que mientras se atravesó no volteó a mirarte. Evadiendo tu mirada a lo Mazinger Z queriendo pulverizarlo.

*Escena 3:* Vienes conduciendo. Ya no llegas a la esquina sino que vas por una calle normalita. No te explicas por qué si vienes por el canal rápido éste no se mueve. Ah, claro es el señor autobusero que decidió unilateralmente parar la carcacha que carga en ese canal porque el otro, que sirve de parada, está lleno de otros armatostes. Y comienza a vociferar el mismo: "La Cascada, La Cascada, Carrizal, Barrio Bolívar". Esta vez ya no son ganas de usar la mirada Mazinger Z, quieres más bien tener, como el recordado robot, un par de buenos misiles y esperolar el armatoste de autobús.

¡Qué agradable es manejar en Los Teques!

Baja el telón

martes, 9 de julio de 2013

Cómo nos cuesta ser ciudadanos


Soy un conductor ocasional. Es decir, que no todos los días ando detrás de un volante sorteando calles, autopistas y vericuetos viales. Por residir en una de las llamadas ciudades satélite (que todavía no la he visto dando vueltas alrededor de Caracas) y sólo venir a ésta capital del ajetreo y el horripilante tráfico a laborar, dejo el placer de manejar generalmente para los fines de semana, mientras que de lunes a viernes el Metro se encarga de mí.

martes, 15 de enero de 2013

Versos imposibles (Recuerdo de la infancia)

No se quién será el autor de esto. Recuerdo que lo aprendí en la primaria y más nunca se me olvidó, no de una maestra sino de otro compañero que se lo sabía de memoria y siempre lo recitaba. Como no lo he conseguido textual en Internet lo publico (para que se preserve en la red) aunque sí he encontrado otras versiones muy parecidas. Entiendo que es algo así como un cuento loco para hacer reír a los niños. Ahí va. (Si alguien sabe la autoría pues que la aporte) 


"En el año mil dos mil, 
cuando los elefantes volaban de flor en flor
Yo, sentado en una piedra de madera, 
leyendo un libro sin letras,
bajo la luz de un bombillo quemado.

De repente, un ruido,
un hombre sin cabeza,
yo, desarmado, 
saqué mi cuchillo,
le pegué un tiro,
y le rompí la nariz". 
 

Es todo... Chao.